El número de parados en la construcción alcanza el nivel más elevado desde 1994.
ROBER SOLSONA
ALBERTO CAPARRÓS.
VALENCIA
El número de parados en el sector de la construcción se ha situado en los niveles más altos de los últimos catorce años. Para encontrar un dato que empeore los 30.500 desempleados que refleja la Encuesta de Población Activa (EPA) hay que remontarse a 1994, todavía bajo los efectos de la crisis económica que azotó España un año antes.
A pesar de tratarse de un mal indicador, las previsiones apuntan hacia un empeoramiento progresivo que podría prolongarse al menos de año, de acuerdo con el análisis efectuado por el Instituto de Estudios Económicos (IEE).
La entidad que dirige el valenciano Juan Iranzo considera que la «seria crisis o recesión» de la edificación residencial se prolongará hasta 2010. Sólo para entonces se pronostica un repunte, que provocará a su vez un «desajuste en la demanda».
Lo cierto es que las estadísticas de proyectos visados y solicitudes de licencias de obras han caído en picado, al tiempo que el mercado se hunde en porcentajes desconocidos en muchos años.
Según las cifras del Colegio de Registradores de la Propiedad, las operaciones de compra y venta de viviendas se desplomaron el pasado año en el entorno del 16% en la Comunidad Valenciana.
Se trata de una proyección de los datos contabilizados al cierre del tercer trimestre de 2007. Entonces, las operaciones computadas ascendían a 118.467 -23.759 menos que en el mismo periodo del ejercicio anterior-.
A falta de finiquitar el informe relativo a la conclusión de 2007, los indicios apuntan a una caída superior. De hecho, disminuyeron las hipotecas sobre pisos -de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística- y todos los promotores consultados coinciden en señalar el «frenazo» absoluto de ventas en los tres últimos meses del año, cuando el efecto de la crisis «subprime» en Estados Unidos se llevó por delante al mercado inmobiliario español.
La estadística registral refleja, además, que se han resentido tanto las viviendas nuevas -se vendieron 9.278 menos hasta las 45.450- como las de segunda mano -con un descenso de 12.000 unidades-.
Caída de la recaudación
Al margen del impacto sobre el empleo y las actividades que, de forma indirecta, dependen de la construcción, este frenazo incidirá también de forma lesiva en la recaudación tributaria de la Generalitat.
De hecho, la principal fuente de ingresos propios del Ejecutivo autonómico pasa por los impuestos de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentales, que gravan la compra de viviendas de segunda mano y la constitución de hipotecas sobre pisos. Aunque para 2008 la Conselleria de Economía ya estableció una previsión conservadora -presupuestó 2.224 millones de euros por los 2.126 del año anterior, lo que representa un aumento del 4,5%-, el impacto de la crisis puede pasar factura este ejercicio.
De hecho, estos impuestos resultan vitales para la Generalitat, ya que representan el 16% de sus ingresos totales. Por ese motivo, desde Hacienda se está examinando con lupa el devenir del mercado inmobiliario.
Sin embargo, las tres principales soluciones que se podrían aplicar a corto plazo con el objetivo de reactivar al sector de la construcción -rehabilitación de viviendas, impulso de la VPO y fomento de los alquileres- no gozan del mismo atractivo fiscal en términos recaudatorios.
Con todo, la Generalitat sostiene que todavía no ha notado un «descenso importante» en sus ingresos derivados de esta situación.
Se veía venir y fueron muchos los que avisaron que la burbuja inmobiliaria le faltaba poco para pincharse y que cuando ocurriera, traería muchos problemas, sobre todo a las empresas y trabajadores del sector, y fueron muchas las voces ciudadanas que alertaron del desastre que se avecinaba con motivo de las políticas de ayuntamientos y gobierno autónomo principalmente, basados en el modelo del monocultivo del ladrillo y de la construcción desmesurada.