2007-12-28 18:02:41
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Monforte
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anonimo
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CARLOS AGUILERA a los agricultores de Monforte del Cid
CARLOS DE AGUILERA A los agricultores de Monforte
Cuando los romanos construyeron el Acueducto de Segovia parece ser que no era necesario edificar semejante obra para suministrar agua potable a una población que según las crónicas no debería tener más allá de cinco o seis mil habitantes. El agua bajaba canalizada desde algo más allá de la presa de Haro, a unos seis kilómetros de la ciudad, y por consiguiente, con un simple sifón -cuya eficiencia ya era suficientemente conocida- hubiera basado. Fueron otras razones -políticas, de asentamiento, de fuerza o de dominio- las que aconsejaron hacerlo así, como también ocurrió en multitud de obras a través del imperio.
El agua ha sido siempre conducida por canales y más tarde por tuberías y cañerías hasta que no ha habido más remedio que meter bajo tierra el sistema de transporte del líquido. Pero no ocurre lo mismo con otras fuerzas que la de las que la humanidad se vale para su subsistencia. Desde que se empezó a aplicar la electricidad y ésta conformó el uso y la aplicación de las telecomunicaciones, surgió el elemento auxiliar del cable, omnipresente hoy en la sociedad.
Demasiado omnipresente. Por la sencilla razón de que en vez de esconderse por el suelo, se cuelga de los postes y sobrevuela nuestras cabezas. Y eso no sería malo hace muchos años, cuando apenas se veían, y cuando la tecnología no es lo que hoy, y una línea conductora de luz o de teléfono incluso era signo de que por allí andaba el progreso. Hoy, este progreso y esta inmensa red de cables que soportamos pone de manifiesto que la técnica no ha tenido en cuenta -salvo raras excepciones-, que la demasía es nociva en cualquier actitud humana, y que el abuso de miles de torres metálicas o postes de madera que cubren nuestras tierras, nuestros montes y nuestros valles constituyen un atentado muy serio contra el paisaje -que está llamado a ser uno de los componentes de la calidad de vida de las gentes- y en casi todos los casos, un elemento turístico de primer orden. Sin olvidar que su asentamiento sobre parcelas cultivadas puede influir de un modo u otro en las producciones agrícolas y no deja de ser un medio de ocupación que se parece mucho a una expropiación. Los más elementales principios de lo que se conoce como calidad ambiental traducidos en el simbolismo de la figura de lo que se llama impacto, están -o deben estar- presentes en la delineación de estos sistemas de transporte. Todo proyecto de gran magnitud debe apoyarse en razones lo suficientemente aceptadas para que sean ineludibles. Y en este caso, no concurren ni necesidades a las que haya que adaptarse ni conveniencias razonadas de costes ni de otros tipos de razones económicas. Cuando se construye una urbanización, aunque no sea de lujo, los cables van enterrados. Cuando se atraviesa un país turístico o cuya riqueza agrícola demanda cierto cuidado, los cables deben ir bajo tierra.
Hay razones suficientes para creer que no cuesta más enterrar un cable que suspenderlo de enormes torres metálicas de cuarenta metros. Los sistemas de aislamiento de las canalizaciones han logrado cotas de estanqueidad aceptables, no hay fugas ni escapes. Ni se acepta el peligro del hielo de los cables ni las roturas ni los perjuicios a la fauna avícola, ni el incipiente pero siempre presente peligro de la colisión con cualquier cosa que vuela. El mantenimiento, por razones obvias debe ser mucho menos costoso que la atención que precisan constantemente los cables. Y es necesaria una demostración más clara de que la electricidad enterrada tiene más pérdidas en su traslado que la aérea. Algunas consultas hechas a determinados técnicos abogan por un futuro subterráneo, como por otra parte está ocurriendo en muchos países civilizados. En las islas británicas la sustitución se está haciendo de modo regular. En Holanda, sencillamente, no se ven los cables.
La Asociación Europea Nostra ha puesto el dedo en la llaga recientemente iniciando campañas de salvamento de nuestro patrimonio cultural, huyendo del excesivo deterioro que lo puede desvirtuar. El talón de Aquiles de nuestra sociedad es la falta de conciencia social sobre el valor del entorno y del propio territorio, en palabras de José María Ballester, el único miembro español del jurado de los Premios Europa. Es inconcebible ver cables eléctricos en Montserrat, Toledo, Granada, el camino de Santiago o el insufrible espectáculo de ver nada menos que tres grandes líneas de torres cruzándose en medio de la llanura manchega.
Y por las mismas o parecidas razones, hay que pensar que los cultivos frutales no tienen por qué soportar la carga de algo no deseado que puede ir perfectamente bajo tierra. Conviene precisar que la ingeniería no tiene la culpa. Pero sí -y mucha- la ausencia de módulos de pensamiento en la planificación, algo que supera el tablero de dibujo y al ordenador. Y que concita -o así debe hacerlo- otros módulos, esta vez de consenso, para que las gentes que nunca han supuesto que les iban a pasar por encima las gigantes torres de transporte de energía, puedan seguir mirando al cielo con tranquilidad.
Carlos de Aguilera es miembro de WWF/Adena
Publicado en el Diario Información el 28/12/07
2007-12-28 21:54:44
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anonimo
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Este articulo de hoy, demuestra que este tema de las lineas de alta tensión por Monforte, es algo muy serio de lo que ya estan empezando a saber de él incluso fuera de nuestra comunidad. Espero que sirva para algo, y antes de que sea demasiado tarde, se consiga evitar que "machaquen" nuestros más nuestros campos, y el sustento de muchisimas familias monfortinas.
2007-12-30 01:11:35
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anonimo
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Que razón tiene esta persona que ha escrito este articulo!! Este hombre sabe muy de lo que habla,y sabe perfectamente lo grande que es el problema que tiene Monforte si nos colocan estas tremendas lineas de alta tension, cosa, que muchos monfortinos, no nos hemos dado cuenta a dia de hoy de lo grave que es este tema.
2008-01-02 00:26:00
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anonimo
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NECESITAMOS MAS PERSONAS COMO CARLOS AGUILERA. GRACIAS POR ACORDARTE DE MONFORTE Y DE SUS GENTES.
2008-01-07 15:31:59
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anonimo
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Tienes toda la razón, desgraciadamente lo que hace unos años pensabamos que era progreso, nos estamos dando cuenta que tambien es "destrucción", de nuestro entorno y hasta de nuestras vidas. ¿Es de Monforte Carlos de Aguilera?. Si lees esto, enhorabuena por pensar como escribes.
2008-01-08 11:07:26
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anonimo
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Una forma de que no se perjudique a ningun particular seria que la linea se enterrara por los caminos, en Novelda creo que la linea va enterrada ¿por que en Monforte no?
2008-01-11 21:21:51
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anonimo
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EN MONFORTE NO VA ASI, XQ PARA LA SEÑORA ALCALDESA DEBE SER MAS RENTABLE.
ANTONIA CERVERA ES QUIEN FIRMO PARA QUE PASASEN LAS TORRES DE ELECTRICIDAD POR MONFORTE Y DESPUES SE VA A MANIFESTARSE A LA PUERTA DE LA SUBDELEGACIÓN.
VIVA LA INCOHERENCIA, PERO PARA QUÉ VA A MANIFESTARSE DE ALGO QUE ELLA HA QUERIDO QUE SEA ASI?????
LA SEÑORA ANTONIA CERVERA QUIERE MENTIR AL PUEBLO
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